Las plantas de Mallorca tienen que hacer frente al calor, la sequía, el viento, el aire salado y, a menudo, suelos difíciles. El factor decisivo no es sólo el aspecto, sino lo que crece a largo plazo, es fácil de cuidar y se adapta a las necesidades de agua del jardín. La plantación adecuada combina diseño, resistencia climática y aptitud para el uso cotidiano.